El anuncio de Svedka en la Super Bowl: cuando la IA es el mensaje (y el problema)
Estamos a las puertas de la Super Bowl LX en Santa Clara y, como cada año, el escrutinio sobre los anuncios es casi más feroz que el que sufren los quarterbacks en el campo. Pero este 2026 tiene un protagonista que no es humano. Svedka Vodka ha decidido lanzar el primer spot de la historia de la Super Bowl producido predominantemente con vídeo generado por IA.
¿El resultado? Una mezcla de nostalgia robótica (vuelve Fembot junto a un nuevo BroBot) y una estética generativa que nos deja una pregunta incómoda en el aire: ¿estamos usando la tecnología para contar mejores historias o simplemente para que hablen de nosotros porque usamos la tecnología?
Svedka está comprando relevancia cultural a través del debate técnico. Y eso, en un entorno donde el segundo de publicidad cuesta millones, es una apuesta de alto riesgo para la memoria de marca.
Así lo hacen las marcas de forma equivocada, mientras que los que están detrás de la IA, no ponen el foco en ella, como ya vimos aquí: Google lanza su primer anuncio con IA y hace la tecnología invisible con Veo 3.
Lo que hoy parece una innovación radical, mañana podría ser el equivalente al clip art de los años 90.
DEL “CÓMO” AL “QUÉ”
El contexto ha cambiado. Ya no nos sorprende que una IA pueda generar vídeo; lo que nos inquieta es que las marcas utilicen esa capacidad como el eje central de su propuesta creativa. Svedka ha colaborado con Silverside, los mismos que estuvieron detrás del polémico anuncio navideño de Coca-Cola, para crear una pieza de 30 segundos donde humanos y máquinas celebran juntos.
El insight aquí es puramente mecánico: en una categoría como el vodka, donde la diferenciación de producto es mínima, el ruido es el activo más valioso. Sazerac está utilizando la IA como un acelerador de earned media. Saben que los periodistas, profesionales del marketing, del contenido, etc., van a diseccionar el uso de la herramienta.
Pero cuidado. Cuando el “cómo se hizo” es más interesante que “qué se cuenta”, la marca corre el riesgo de volverse invisible tras el algoritmo. La IA debería ser el pincel, no el cuadro.
Svedka y el “Crowdsourcing” aumentado
Para mitigar la frialdad de los robots, Svedka lanzó un concurso donde los usuarios enviaban sus bailes para entrenar los movimientos de los robots. Es una aplicación inteligente: usas la IA para procesar la creatividad humana y devuelves una pieza híbrida. El resultado es notoriedad inmediata y una participación activa del consumidor.
El espejo de Coca-Cola (2025)
Silverside ya probó estas aguas con el spot de Navidad de Coca-Cola. La reacción fue polarizada: unos celebraron la eficiencia, otros sintieron el valle inquietante (uncanny valley) Svedka abraza ese valle de forma consciente. Si el anuncio se siente raro, cumple su función de generar conversación. Funciona como un imán de clics, pero ¿genera fidelidad? Es dudoso.
CREATIVIDAD AUMENTADA CON PROPÓSITO
No se trata de usar IA porque es tendencia. Se trata de usarla para expandir lo que tu marca puede decir. Yo lo llamo el sistema de Automatización Significativa. Para que un proyecto de IA en marketing funcione, debe pasar por tres filtros que en este caso se aplican de forma parcial:
Primero, la Identidad Conversacional. ¿El tono del anuncio refleja los valores de la marca o es solo un disfraz tecnológico? Svedka intenta humanizar a los robots diciendo que vienen a recordarnos cómo ser humanos. Es un giro narrativo interesante, pero difícil de sostener si el espectador solo ve píxeles generados por prompt.
Segundo, la Creatividad Aumentada. La IA no debe sustituir al director creativo, debe darle superpoderes. En este spot, la IA permite una estética que sería prohibitiva en términos de tiempos de renderizado tradicional para un evento de esta magnitud.
Tercero, el ROI Emocional. ¿Qué siente el espectador? Si la sensación predominante es la extrañeza o el miedo ante un “futuro aterrador” (como sugieren algunos críticos), el retorno puede ser negativo a largo plazo. La marca se asocia a la ansiedad tecnológica, no al placer del consumo.
El círculo se cierra este próximo domingo.
Svedka ha apostado todo al rojo (o al cromo de sus robots) para que no dejemos de hablar de ellos. Han pasado de vender una bebida a vender un experimento sociológico.
Al final, Sara Saunders (CMO de Sazerac) tiene razón en algo: la IA ha llegado para recordarnos qué nos hace humanos. En este caso, lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de criticar, analizar y emocionarnos con lo que vemos, sea real o generado por una GPU.
La IA es una herramienta de atención masiva, pero la demanda real se sigue construyendo con historias que nos toquen el corazón, no solo la curiosidad.

