El fin del "todo gratis" en la IA: por qué el marketplace de Amazon es el salvavidas que no esperabas
Durante los últimos dos años, la industria de los medios y la Inteligencia Artificial han vivido en un estado de guerra fría (y a veces muy caliente) marcada por demandas judiciales, acusaciones de robo de propiedad intelectual y un miedo sistémico a la obsolescencia.
Por un lado, las Big Tech necesitaban datos para alimentar sus modelos; por otro, los editores veían cómo sus visitas caían en picado mientras sus textos servían para entrenar a su propio reemplazo.
Pero algo se está moviendo en los cimientos de Seattle.
Amazon está siguiendo los pasos de Microsoft con la intención de lanzar un marketplace de contenidos. Un lugar en el que, por primera vez, la transacción entre quien escribe y quien entrena sea transparente, legal y, sobre todo, escalable.
Estamos caminando a una web de datos licenciados. El valor ya no está en que alguien pinche en tu web, sino en que tu dato sea el que instruya al modelo que da la respuesta. El paradigma del SEO está muriendo para dar paso al AEO (Answer Engine Optimization) y a la economía de la Identidad Conversacional.
Del tráfico web al canon por entrenamiento
Estamos viviendo el agotamiento del modelo publicitario tradicional basado en el clic. Según estudios recientes, la implementación de resúmenes por IA en buscadores (como Google AI Overviews) puede desplazar el tráfico de los sitios que antes ocupaban el primer puesto hasta en un 80%. Es devastador.
¿Cuál es el insight relevante aquí? Que la IA más allá de leer tu contenido, lo consume y lo sintetiza, eliminando la necesidad de que el usuario visite la fuente original. Esto ha generado multitud de demandas, desde el New York Times hasta pequeñas agencias independientes.
Sin embargo, las empresas de IA tienen un problema: se están quedando sin datos de alta calidad. El internet público ya ha sido mapeado casi por completo. Para que los modelos dejen de alucinar y empiecen a razonar con precisión en sectores médicos, legales o financieros, necesitan contenido premium, verificado y actualizado.
Aquí es donde entran Amazon y Microsoft. Al situarse como intermediarios, transforman el contenido en una commodity transaccionable dentro de sus nubes (AWS y Azure) Ya no es una pelea individual entre un editor y OpenAI; es un ecosistema de mercado.
El pragmatismo de Axel Springer y AP
Editoriales como Axel Springer (Business Insider, Politico) o Associated Press decidieron que era mejor tener un trozo del pastel que arriesgarse a la obsolescencia. Han firmado acuerdos millonarios con OpenAI. ¿El resultado? Sus noticias aparecen citadas en ChatGPT, ganando relevancia en la nueva interfaz de usuario mientras reciben un flujo de caja directo que compensa la pérdida de tráfico orgánico.
El marketplace como escudo para el pequeño editor
Imagina una revista especializada en arquitectura técnica. No tiene el poder legal para demandar a Microsoft, pero sus archivos son oro puro para entrenar a un AIgent (agente inteligente) de ingeniería. El nuevo marketplace de Amazon le permitiría subir sus archivos, marcar sus términos de licencia y recibir ingresos cada vez que un desarrollador de IA use sus datos para grounding (dar base real a las respuestas) Es la democratización del canon por contenido.
Hace poco, un colega me confesaba: “Roberto, siento que estamos regalando el fuego a quienes van a quemar nuestra casa”. Entiendo esa frustración. Pero la noticia de Amazon nos dice que el mercado está madurando. El fuego ahora tiene un precio, un contrato y un contador.
El marketplace de contenidos no es el fin del periodismo ni de la creación; es el nacimiento de una relación más honesta entre la tecnología y la autoría. La automatización significativa requiere de fuentes reales, y por fin los gigantes del cloud han entendido que, si no pagan al agricultor, pronto no habrá nada que cosechar.

